Ideas Libertarias

La diferencia entre tener valor y tener precio -Por Martín Rodríguez

Todo apunta a que en El Salvador no será un año de cambios radicales; más bien al contrario: la población está siendo testigo de cómo los principales partidos políticos que han gobernado los últimos tiempos siguen condicionando el rumbo este año y empiezan a montar como ya es costumbre cada cinco años; el circo electoral.

El deterioro de los partidos tradicionales, unido al empuje de la disque opción emergente enarbolada por el movimiento Nuevas Ideas, anuncian unas elecciones llenas de vicios y marañas que han conducido al actual hartazgo social con la política.

Mientras, el país sigue bajo las mismas dinámicas: la corrupción, el desempleo, la inseguridad, la poca capacidad para dar una buena educación y el auge del populismo nacionalista.

Seguimos siendo víctimas de un engaño del capitalismo. Éste adormece nuestras mentes con propaganda masiva, y canciones bonitas para alejarnos de la opción que de verdad nos favorece.

¿Tenemos valor o tenemos precio?

Valor y precio pueden ser lo mismo, pero no es igual. La naturaleza del valor reside en la capacidad del ser humano para valorar al mundo en forma objetiva, humilde, responsable, y con total solidaridad, en cambio, la naturaleza del precio radica en el pago o recompensa asignado a una mercancía cualquiera.

Para la anarquía votar no es el problema ya que para ésta es necesario en muchos lugares e instancias tales como: sindicatos, cooperativas, centros sociales y populares, asambleas, etc. El problema no es el voto ni la democracia. La cuestión es a qué mecanismo pertenece tal voto y de qué democracia hablamos.

Por eso al inicio hacía la pregunta entre tener valor y tener precio, en vez de entregar a los partidos tradicionales o los partidos emergentes la defensa de nuestros propios intereses, ¡decidámonos y armémonos de valor! Seamos nuestros propios conductores.

Dejemos de ser una sociedad que se mueve como un rebaño detrás de estos fantoches que nos venden la felicidad y la realización de nuestros sueños pero que al final, nos mirará despectivamente terminando siempre atados a la misma rutina económica y social excluyente.

Porque cuando la agresión ideológica del sistema es alta, cuando los medios de comunicación son la única fábrica de opinión, cuando coordinarse y movilizarse se criminaliza y reprime, cuando la miseria de las poblaciones crece, hay que buscar herramientas que nos permitan luchar.

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